¿QUIERES SABER QUIÉN ERA SAN PANCRACIO?

San Pancracio nació en Roma y tan sólo con 14 años fue martirizado por declararse creyente y partidario de Nuestro Señor Jesucristo.

Dicen que su padre murió martirizado y que su madre recogió en unos algodones un poco de la sangre del mártir y la guardó en un relicario de oro, y le dijo al niño: «Este relicario lo llevarás colgado al cuello, cuando demuestres que eres tan valiente como lo fue tu padre». Un día Pancracio volvió de la escuela muy golpeado pero muy contento.

Su madre le preguntó la causa de aquellas heridas y de la alegría que mostraba, y el joven le respondió: «Es que en la escuela me declaré seguidor de Jesucristo y todos esos paganos me golpearon para que abandonara mi religión.

¿Por qué se le pone perejil?

Las imágenes de San Pancracio con un vaso con perejil surge en el convento sevillano de las monjas clarisas de Santa María de Jesús, donde se encuentra una la imagen de San Pancracio.
Se dice que había una gitana que pedía limosna y ofrecía perejil en las puertas de este convento.
La gente entraba con el perejil y se lo ofrecía al Santo. Así es como surge la costumbre.

Esto se ha extendido hasta más allá de la fe religiosa y no es raro encontrarnos con personas no católicas con un San Pancracio en casa.

Se dice que para que traiga suerte el perejil debe de ser regalado y hay que poner unas ramitas sobre su imagen.

ORACIÓN A SAN PANCRACIO

San Pancracio bendito, tu que fuiste bueno, compasivo y generoso. Acepta este perejil que te pongo para reconocerte y alabarte. Te pido que me acompañes en la vida para que no me falte salud, dinero y trabajo. Te pido también que ruegues a nuestro señor Jesucristo por mí, para que escuche mis deseos y satisfaga mis necesidades. Amén.

ORACIÓN A SAN PANCRACIO

Glorioso mártir de Jesucristo, amable protector mío, San Pancracio, ya que el Señor escucha tan favorablemente tus ruegos, ayudando espiritual y temporalmente a los que piden sus gracias por tu intercesión, atiende la petición que, con humilde confianza en la bondad de Dios y apoyado en tu poderoso valimiento, elevo al cielo en mi presente necesidad.

(Aquí hágase la petición que se desea conseguir del Santo)

Ya que tu grande amor a Dios te animó a ofrecer la vida en testimonio de la fe, obten para mí este mismo amor y esta fortaleza en la práctica y en la confesión de la fe.

Para alcanzar tu continua protección sobre mí y sobre mi familia, te ofrezco ser fiel en el cumplimiento de la ley de Dios y en los deberes de mi estado, y procuraré agradarte con la frecuente recepción de los santos Sacramentos. Sirviendo a Dios y ayudado por ti, espero gozar de tu compañía en el cielo. Amén.